Cuando quedas atrapado en la destrucción, debes abrir una puerta a la creación. Anais Nin
Terminar el corto de María inició un nuevo ciclo, definitivamente.
El último bichito le debe a éste espacio la bitácora completa de La Habana y San Antonio de los Baños pero la premura de ésta historia se me atraganta y me urge sacarla, sobretodo por aquello de la bronqutis y la falta de aire.
Sólo para contextualizar uno de los personajes voy a mencionar que durante los días de La Habana en casa de Raquel empecé a leer la biografía de Mappelthorpe y que justo por esos días de ensoñación niuyorkina se apareció el Chino por las redes sociales con la feliz coincidencia de la grabación de lo que algún día será el videoarte de la experiencia cubana en la escuela de cine.
Wrap it up! después de ésta la frase mágica y dolorosa a la vez que proclama el final de un rodaje se repartieron las tareas para la celebración en la casa de María... una píldora mágica abrió las puertas para una noche deliciosa. Gi se convirtió en la sorpresa con la ternura de sus descubrimientos y los ojos chinos, el túnel que crearon las chicas empezó mi viaje hacia Bello Monte... Weirdo Bello Monte.
Recuerdo el primer acercamiento, hace semanas ya, me quedé dormida en su sofá con el agravante del deseo colapsado desperté en su cama sin él y con el horario de rodaje. Una habitación con vista a una montaña y llena de libros... el deseo se hizo verbo con un mito griego que me durmió de nuevo.
Para el segundo encuentro ya no habían velos, se dibujó en mi puerta abastonado y lleno de juego, su rayuela rizada durmió frustrada en mi cama y mi piel se abrió para un momento incapaz de durar por siempre tatuado en cursivas. Ir y venir perverso, inflado de gana que enloquece desde el ruido de una ventana que acaba por sacarme a otro día en la calle a las 7 de la mañana con su cuerpo a un lado y la sorpresa de su olor llenándome las sábanas.
Éste siendo el tercer encuentro se inició bajo su lengua enroscada y blanca, explosiva y llena de música para acompañarnos en una sesión deliciosa con la misma ventana y los mismos libros de custodios se inicio un nuevo viaje. Rito a Dionisio vigilado por una lingerie de mucama y zapatos pesados lanzados al vacío tan al vacío como mi cuerpo liviano sobre él.
Almizcle en su cuello y morados mis brazos se abrió un libro de Bataille y una puerta, un camino para mi sola vestida y caminando ahora con pisadas propias de vuelo pesado. Las palabras se hicieron para mi de nuevo, sin saberlo se convirtió en el monstruo que separa y acerca la muerte.
El rito propio volvió a hacerse piel en pleno bulevar de Chacaíto, allí donde el carnaval cobraba vida en Caracas, una fuente de espuma sagrada corrió en mi cuello, de golpe, de pronto y de manos de un Tuki... Benditos sean los Tukis y sus peligros, sus juegos salvajes y sus colores brillantes sin juicios, abertos...
La realidad real, El erotismo de Bataille y yo.
Tus dedos ansiosos deseando dibujar mi perfil perturbador no se dan cuenta de que mi construcción de tu mundo moviliza el impulso mimético y devengo espuma, palabra, palabra de Anais Nin buscando una nota en su diario.
miércoles, 22 de febrero de 2012
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