lunes, 27 de septiembre de 2010

Natasha de Baruta

Sentada cerca de la puerta de salida del carrito por puesto que hace ruta desde el Hatillo hasta el Silencio disfruto, si es que existe verdadero disfrute, si no es más un acto de sarcasmo pleno y burla a mi propia condición civil y ciudadana... En fin veo un vídeo: sí, así mismo ahora en los carritos usted puede disfrutar de Pad TV entretenimiento en el porpuesto.

En éste caso se trataba, no de una película que con la cola bien podríamos ver hasta dos en la ruta, no, se trataba de un concierto del grupo Aventura: un moreno bien parecido pero con un pasado que a todas leguas se percibe de gordito infeliz canta y vocifera ante una multitud en extasis (fanaticada pues nada de un grupo de gente cool en pepas, más bien borrachines cerveceros seguidores de la pelota) "Que levanten la mano los hombres que lloran por las mujeres... que levanten la mano los hombres que lloran por las mujeres... ustedes son unos penrejos (con bastante acento gringo y bien pajúo)" .

Es cuando volteo a ver a mi compañera de viaje y nos reímos a carcajadas en tono de burla sin percatarnos aún de que su compañera de asiento y el mío tararean la canción con verdadera frución. Un rato y otro más en esta onda burlona y de pronto se acerca una niña con su joven y malandra mamá, una niña excepcional: vestida con un ligero y fresco vestidito blanco, zandalias azules y paraguas verde, uñas pintadas en pulcro rosa se estira para agarrarse del tubo que tienen los asientos y percibe que la mano de su mamá no puede ir completamente asegurada a asiento porque el "señor" que va sentado (sin pararse al ver llegar a la señora y la niña) va con la mano sobre el respaldar del asiento.

La niña ve esto con cierto enfado y sin un poquito de vergûenza le dice a la mamá fuerte y claro: pon tu mano ahí mamá que él ya va sentado. Me conmoví de inmediato y para demostrarle que había ganado mi corazón y que deseaba conocerla la invité a sentarse conmigo.

No paró de hablar ni un instante: mira mi vestido, me lo regaló mi marrina María; y mira mi paraguas, me lo regaló mi tía Luisa. en medio de su perorata se soltó el cabello y sin dejarme decir nada le pidió a la mamá un peine, la mamá que a duras penas se sostenía de pie por el vaivén desconsiderado del conductor y de los pasajeros del colectivo no tuvo como responderle, la niña insistió un par de veces más, hasta que al llegar al colmo de su paciencia le gritó: mamá enseriate vale pásame el peine.

Me lo puso en las manos con un gesto de realeza que no tiene ni que pedir las cosas y mientras la peinaba me contaba que tenía cuatro años y que pronto se iría a vivir a Maracay (en el interior del país), que eso sucedería después de que ella durmiera y durmiera y durmiera; que tenía cuatro años y que Baruta era muy feo Marazay no.

Deseaba con locura tener el pelo largo y un destello en sus ojos me decía que le encantaba la idea de hacerse un corte sin sentido como el corte del bichito, de pronto ya casi llegando me dijo: te voy a contar un cuento, Liliana se agarró a coñazos y el flaquito, que es más flaquito que yo la salió a buscar y después no los conseguían a ninguno de los dos y después los consiguieron muertos con la cosa acá, señalándo su costillar.

Se detuvo el carrito en Plaza Venezuela al mismo tiempo que se detuvo mi corazón. Me bajé con el fuerte deseo de que Natasha llegue pronto al verde parque de Maracay.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Nadando riñonada

El dolor se esparcía por la espalda con destellos de mortaja, la noche entera dando vueltas sobre la idea del sudor.
Párate al baño: el ardor que quema y recuerda el músculo vacío que aprieta con fuerzas las vísceras. Crónicas de tocador, madrugada alucinante. Fuera de mí probablemente ya no duela.
Finalmente no queda otra salida, yace tendida sobre la camilla la sombra de mis huesos temblando por el frío de la pulcra sala.
La vena se abre deseosa a recibir la aguja portadora feliz de la bolsa de calmantes, el frío se intensifica con el fluir del líquido por las venas, lento como motas de nieve por los brazos delgadísimos de la insomne.
La figura deseada de una mujer en azul abre paso al aliento del gusano que con su tibio roncar calienta la cama llevando el destino a un viaje delicioso.
Agua tibia de vientre, azul intenso que vierte en los ojos dulces aceites, una mano desde el fondo se apodera del cuello dominando, haciendo tierra en mis lunares. Al fondo más azul y gris en escalas de sonidos que hablan del mar adentro, más adentro.
Los ojos que me ven y me veo en ellos mirándolos, se detiene el agua en su tibio andar para dar paso a un puente rojo vivo, no logro atravesarlo y leo:
- Cruza
-No hay manera, me distrae tu mano en mi cuello
-Se pueden cruzar a placer, para eso están

lunes, 8 de marzo de 2010

Sueño poema

La niebla brilla sobre el techo de jaspe chino
con la cabeza gacha sobre un caballo combaten la melancolía

Resuena en mi cabeza el maestro:
Para tí me cuento China.

jueves, 11 de febrero de 2010

Frase célebre


¨Morado y luces son nuestras primeras necesidades¨
El último Bichito del planeta

martes, 2 de febrero de 2010

Sueño ficción 1: Donde los tukys son lindos



Caminamos para entrar en un gran descampado, más bien una colina rodeada de un paisaje verde hasta el infinito. Una colina muy verde con un cielo muy azul. Caminamos entre kioscos de comida, unos toldos muy blancos con una pared y piso de madera, comida sin olor pero comida.

Nos paramos frente a una tarima pequeña pero muy alta con unas impresionantes cortinas de terciopelo vinotinto que contrastaban con el azul del cielo y el verde de la grama. De entre las cortinas se apareció un muñeco gigante de madera.

Se trataba de una especie de títere inmenso con vetas en la pintura y con una boca que abría y cerraba, era un títere de Pastor Oviedo, con unos rizos negros que caían sobre unos ojos verdes de dragón chino tallados en madera y con una movilidad impsible. Ojos que voltearon y se dirigieron a mi en mi pequeñez asombrada.

Tomé la mano de mi compañera de visita y le dije muy bajo: me vió. En ese instante el muñeco volvió sus ojos de madera inamovible al frente para luego en un efecto de sorpresa girándolos dentro de las órbitas falsas e imposibles en su realismo estático, generando la misma sensación de una animación japonesa, mezcla perfecta de hiperrealismo y manchón de color. De inmediato volvió sus ojos abajo y dijo: Hola Mari.

Dijo Mari. Mi nombre. Dije al oído de ella mientras asombradas buscabamos mientras contemplamos la posible explicación a tan extraño suceso. Se abre de pronto una compuerta dejando al descubierto el truco, se trataba de Pastor Oviedo en persona manejando con una palanquita inalámbrica (Joystick) al muñecote.

Mi risa detuvo el movimiento del tiempo y lo aceleró rápidamente haciendo que llegara la hora de almuerzo de Pastor, salió detrás de la cortina y en una mesa de hierro forjado con unas exquisitas figuras art decó. Sacó Pastor de una bolsa un plato de comida y un empaque de cartón de medio litro con coctel de jugos.



Me acerqué hasta el borde de la tarima para saludarle y reírle el chistecito pero una manada de fans histéricas le gritaban desde abajo y decidí esperar a que terminara su jornada para hablare. Vamos a comer, se ven ricas todas las cosas. Dije mientras le tomaba de la mano y la conducía por el jardín hasta uno de los kioscos de comida.

Toda la feria estaba llena de tukys, con peinados insólitos sostenidos con mucha gelatina y zapatos grandes de colores espaciales y ochenteros. Comían una especie de perro caliente de distintos sabores, tostados o al vapor, a la parrilla libre de humo o cachaperos, areperos o bolleros todos hombres entellados en unos pantalones de colores fuertes y de corte tubo hasta la bota, algunos escondían sus caras bajo capuchas grises, fucsias, verdes o azul eléctrico.

Comimos sin pasar por ese proceso y sin ningún tipo de sabor u olor, simplemente satisfechas veíamos el espectáculo de gente paseando y dejando estelas de colores similares a un Degas discotequero.

Más de una decena de hombres vestidos de azul oscuro, con cascos, rolos y pecheras, vestidos como una especie de robocop venezolano se alineaban con armas en mano para entrar en la feria. El primer impulso de ambas fue correr pero mi mano se aferro a su muñeca y dije: No corras, no hemos hecho nada, no tenemos nada malo, mejor esperamos bajo este toldo en una esquina a que pase la redada.

De pronto un tuky era arrastrado a nuestro lado, con un suéter gris bien prolijo, el chico lindo se resistía contornosionando su espalda para huir de dos polícías muy lindos también vestidos con el uniforme regular de la PM pero mucho más prolijo y hermoso, como hecho por Gaultier.

En plano medio el chico cierra fuertemente la boca negándose como a tragar algo, irrumpe en el plano una pinza larga como las tijeras de jardinero con una píldora amarilla tranparente de unos quince centrímetos rellena con una maraña muy rara y blancuzca.

Telepáticamente me dijo: Tenemos que salir de acá. La tomé de la mano con movimientos muy sigilosos, nos dimos cuenta de que evidentemente el chico era inocente y trataban de implantarle algo terrible para seguirle o algo así. Buscaban algo muy grande, mucho más grande que nosotros pero a través de nosotros.

Mi cabeza le decía: No corras. El policía que controlaba las pinzas con la píldora se volteó a vernos con un casco terrible y titánico. Ella a punto de llorar en un pánico total e infantil se paralizó y mi mano la sacó corriendo de cuadro.

Tenemos que buscar a Pastor, él es la clave de todo esto.

jueves, 28 de enero de 2010

Yo sí soy bichito


La tarde de hoy parece ser de lluvia pero nada que llueve. Y yo con tanta sed. En mi hoja la cosa se pone diferente por estos días, encontré un trabajo y de pronto llegó otro y bichito aceptó.


Bichito está sentado frente al ordenador todo el día, a bichito le gusta, sobretodo porque cuenta con los amigos que le acompañan y una bichita llega en las noches a darle calor.


Mis frases están cortas y mis pensa mientos están projundos. En dos horas debo bajar a la ciudad a mi taller de los jueves. Bichito disfruta el taller y le va bien pero este oficio que está aprendiendo no sirve a muchos ¿O no?


La humedad se cuela por mi jardín y me lleva con la enredadera que esconde la lluvia. El rocío me empaña los lentes y me dejo llevar hasta la hoja que me completa. Azahares voluptuosos me abrazan. Me regocijo ante la hormiga en su asombro.

miércoles, 27 de enero de 2010

¿Por qué más información basura en la web?

He estado pensando en torno a la idea de escribir áquello que me pasa por la cabeza como otro de los cientos de miles que lo han pensado y lo han hecho en internet, la diferencia es que yo sí soy un BICHITO, el último del planeta...

Y me quiero ir de compras por ahí.